La Caixa se afanó el pasado año en liberar parte de su cartera de activos adjudicados por los impagos de sus clientes. La entidad catalana destinó 430 millones de euros a financiar a los compradores de las promociones, inmuebles y suelo que se ha tenido que quedar en propiedad por la crisis económica. La cifra supone multiplicar por más de cuatro los 102 millones empleados en 2009.
En 2010, la tercera entidad financiera española dio créditos que cubrían el 76% del valor del activo, una cifra inferior al 86% que concedía en el ejercicio precedente, cuando el volumen de adjudicados pasó de apenas de236 a 1.962 millones. El pasado año, esta cifra se disparó hasta los 2.871 millones, al multiplicarse por dos el número de inmuebles–de 11.705 a23.379- recibidos por los incumplimientos de sus clientes. La cobertura tan solo era del 25%.
El problema principal para La Caixa es que, de los activos inmobiliarios adjudicados procedentes de financiaciones a empresas de construcción y promoción inmobiliaria, unos 1.700 millones estaban clasificados como suelo, un pasivo de difícil salida por la situación actual del mercado de la vivienda. Un hándicap que se agrava si se tiene en cuenta que unos 1.470 millones de ese suelo están calificados como no urbanizables, según el informe de auditoria de Deloitte.
Desde La Caixa se explica que el hecho de sus nuevos créditos solo cubren el 76% del valor del activo demuestra que “no los regala” y que se conceden ajustándose a las más estrictas reglas de mercado y de medición del riesgo. En este sentido, se apunta que otras entidades han estado financiando hasta el 100% de los préstamos hipotecarios para la venta de promociones de viviendas que se han quedado en cartera.














