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La franquicia hace 10 años: las enseñas destacadas del SIF

En octubre del año 2000, la extinta revista Ideas & Negocios informaba sobre la undécima edición del Salón Internacional de la Franquicia de Valencia. En el artículo se hacía un repaso de las firmas más veteranas, que habían estado presentes en todas las ediciones de la feria, era el caso de Néctar, International Full Services, Franchisa y El Elefante Azul.

elefanteazul

También se señalaban algunas enseñas que asistían por primera vez al evento, como Las Delicias de Don Quijote, Krabelin, Grupasa, Europlay y Catasta. De todas estas empresas, sólo El Elefante Azul y Franchisa se mantienen como entonces.

La franquicia hace 10 años: Beep

En el año 2000, la franquicia de informática Beep cumplía 10 años de vida con una red de 332 establecimientos y consiguiendo una facturación de 17.000 millones de pesetas. Justo el año anterior, 1999, la empresa propietaria, Data Logic, adquirió Vobis, una franquicia de informática con más de 1.000 establecimientos en 11 países. Por entonces la inversión necesaria para abrir una tienda de la enseña oscilaba entre 3 y 5 millones de pesetas.

Desde 2008 Beep forma parte del grupo Ticnova, tras la fusión de Data Logic con Sistac (propietaria, entre otras marcas, de PC Box). El último dato de facturación hecho público es de 2006, cuando Data Logic alcanzó unos resultados de 162 millones de euros, 29 millones menos que en el ejercicio anterior. En la actualidad cerrajeros Alicante la central afirma contar con más de 400 puntos de venta y los costes para establecer una franquicia se sitúan entre los 18.000 y los 25.000 euros.

“La franquicia y las tetas grandes”, por Jaime R. Parrondo, socio-director de JJ ComunicAcción

Cada vez que escuchen, de boca de un director de Expansión, que acaba de entrar a formar parte de su cadena de franquicias “un inversor de lo más entusiasta” (sic) acuérdese del chiste aquel del tipo con dinero que cortejaba a tres mujeres al mismo tiempo, pero dudaba con cual de ellas casarse; quién era, de las tres candidatas, la compañera perfecta, la mujer con la que había de pasar el resto de sus días. A tal efecto decidió iniciar un proceso de selección, entregando a cada una de ellas una cantidad nada egoísta de dinero, con el fin de saber qué hacían con él, y medir de ese modo cuál de las candidatas era la más apropiada. Pero hete aquí, resulta ser que este experimento conductista le proporcionó tres respuestas diferentes”.

comunic-accionMientras que la primera de las candidatas invirtió el total de la cantidad entregada (más algo “extra” de sus propios ahorros…) en pasar por el quirófano de un afamado cirujano de estética, además de arreglarse la manicura y la pedicura, y de pasar horas y horas en manos de un grupo selecto de esteticienes, pues, según le confesó quería estar lo más bella posible para él, porque le importaba, por encima de todo, el futuro y la felicidad de ambos, la segunda de las agraciadas con sus favores empleó el dinero entregado en abonar a un agencia inmobiliaria la entrada para un chalé de ensueño, con una hermosa parcela, porque le importaba, por encima de todo, el futuro y la felicidad de ambos.

En tanto que la tercera hizo un uso un tanto peculiar del pecunio recibido: invirtió una parte en inversiones relativamente arriesgadas en Bolsa –que, dicho sea de paso, no le fueron nada mal, recuperando algo más de un 300% de la cantidad inicialmente invertida– y con el resto suscribió un fondo de inversiones, porque, según aseguraba, se preocupaba porque le importaba, por encima de todo, el futuro y la felicidad de ambos.

Todo esto está muy bien, Sr. Parrondo, pero ¿con cuál de ellas acabó casándose? Se preguntarán sin duda ustedes. Muy sencillo: con la que tenía las tetas más grandes…

¿Y qué tiene que ver todo esto con la franquicia? Esa sí que es una buena pregunta, mis queridos lectores. Por eso paso a responderla ipso facto: la importancia de una buena selección. En este mismo ‘blog’ han leído ustedes opiniones de reputados consultores de franquicia, como el siempre consecuente Manel Casabó, explicando que “seleccionar candidatos para que se conviertan en nuevos miembros de una cadena de franquicias es todo un arte. Tan complicado y decisivo, que las enseñas franquiciadoras que no logran una cierta excelencia en este ámbito concreto de su desarrollo, acaban por fracasar”. Se puede escribir en mayúsculas, pero no más claro.

¿Qué están haciendo no pocas enseñas de franquicia, que han decidido que la mejor manera de maximizar la entrada de candidatos a asociado –¡que para eso hemos montado una franquicia: para cobrar cánones de entrada!– es regalar los oídos de los visitantes a las ferias o de los interesados por su marca: que si en esta central no somos de esas cadenas que desatienden al franquiciado una vez que ha pagado su royalty mensual…; que si nuestra formación es imbatible hoy por hoy en el sector de la franquicia…; que si no exigimos ubicaciones de primer orden para no lastrar la cuenta de resultados del franquiciado con alquileres abusivos; que si no somos de esos que se enriquecen obligando a hacer las obras con nuestro equipo de reformas o a abastecerse con nuestros proveedores referenciados…; etcétera. Lo que sea con tal de robarle candidatos a las enseñas rivales, porque las cosas están muy achuchaditas, y treinta y tantas cadenas operando en un sector –actualmente, el de la depilación; pero lo mismo ocurrió con las agencias de intermediación financiera, las inmobiliarias, las tintorerías…– son demasiada competencia. Y claro, la coyuntura no da para recaudar suficientes cánones de entrada, que es de lo que realmente viven muchos. Así que, como dice mi buen amigo Jesús Capitán –otro consultor de valía, que sabe lo que se trae entre manos– se aproximan a dónde creen que está más revuelto el río, con visos de ponerse morados de sacar peces en aguas revueltas: ¿Qué para ello han de acomodar la realidad a su concepto de franquicia? Lo hacen. ¿Qué han de falsear las cuentas excluyendo partidas importantes, como las obras de adecuación del local? Qué se le va a hacer. Y si para ello, en lugar de fijar una estrategia de expansión adecuada al negocio del que se trate, a la estructura de la que dispone la central para acometer tal empresa y al plan previsto, han de presumir de lo que no son, mentir respecto a lo que exigen y no contar que todos los ejercicios cierran la mitad de las unidades operativas que abrieron el año anterior, pues van y lo hacen. Total, ¿quién les va a afear su conducta, aparte del pesado de Parrondo? Si luego en los fórums, en las ferias, en las entregas de premiso o en los encuentros de las cámaras de comercio todo son abrazos y sonrisas cómplices. Más forzadas que la entrada al chalé de José Luis Moreno, pero cómplices al fin y a la postre.

Pero no se equivoquen. Tenemos mi socio y yo un cliente, en JJ Com, que apenas llega aún a la docena y media de franquicias concedidas, y ya se lamentaba hace poco de la última incorporación a su red, por lo fastidioso y molesto que se había mostrado durante todo el periodo entre la firma del contrato y la inauguración de su establecimiento. No me hace falta llevar en esto de la franquicia un par de décadas para vaticinar que ese rótulo luminoso va a acabar en el contenedor de obras más cercano antes de que concluyan los cinco años de cesión de marca… Al tiempo.

Y es que la correcta selección de candidatos, la concienzuda criba que merece toda buena marca que se precie, y que no quiera que su buen nombre esté en manos de terceros, no válidos para hacer uso de ella, es fundamental. Casi me atrevería a escribir que vital, pues lo contrario –aceptar al primero que pasaba por allí con el talonario en la mano– ha supuesto la desaparición de no pocos proyectos que apuntaban alto.

Y elegir bien no implica, ni mucho menos darse prisa por ser el primero en ocupar una zona. La prueba está en que, cuando el Creador decidió llegado el momento de conceder atributos, el hombre corrió enseguida a elegir tener pene; mientras que la mujer, más lista, escogió mejor: ser multiorgásmica…